lunes, 15 de junio de 2009

Preguntas con Laura Gallego!

Hola! Es hora de empezar con nuestas noticias literarias, pero en este caso serán una serie de preguntas que la reconocida escritora española Laura Gallego me ha contestado en los foros de su web y en una conferencia armada por RTVE.es.
Laura tiene exitos en ventas. Su primera novela fue Finis Mundi, ganadora del Premio Barco de Vapor, de la editorial SM. Luego vinieron éxitos crecientes con Cronicas de la Torre, y la trilogía fantástica y altamente recomendable Memorias de Idhún, que ha vendido algo de medio millon de ejemplares. Sus novelas más recientes son La Emperatriz de los etéreos y Dos velas para el diablo. Actualmente la escritora está trabajando en una serie de libros, Sara y las goleadoras, que sale de su género habitual, demostrando que es capaz de escribir varios géneros sin que su calidad disminuya. Para todos los seguidores de Laura, aquí están las preguntas:

Joaquín Pérez Iturralde - ¿El tiempo en que tardas en escribir una historia es el que determina su calidad? Quiero decir, como dijiste que Mandrágora era quizás el que menos te gustaba, y que pude que sea porque no tuviste mucho tiempo para concebirlo. Coincido con vos, Mandrágora es un lindo libro, pero se nota que no está tan armado como los demás y tiene cosas algo sueltas o que parecen impuestas, fuera de la corriente de libro. ¿Puede ser que cuando tardas mucho en planear la historia y en escribirla sale mejor y a la gente le atrae más, como Memorias de Idhún?

Laura Gallego - Yo sí creo que la planificación es algo importante. No tanto el tiempo que tardas en redactar una historia, sino el que tardas en madurarla. También es verdad que hay libros que necesitan más planificación que otros. Creo que tengo buenas novelas que no necesitaron tanto tiempo de planificación como Memorias de Idhún, y aun así considero que son buenas. Lo que pasó con Mandrágora es que habría necesitado un poco más de maduración. Quizá no tanto como Memorias de Idhún, pero sí un poquito más.

Joaquín Pérez Iturralde -¿Por qué escribir y por qué leer un libro?



Laura Gallego -¿Por qué leer? Porque te permite viajar a cualquier parte sin moverte de tu casa, porque puedes explorar otros mundos, conocer a muchos personajes, vivir historias apasionantes... y ¿por qué escribir? Pues porque escribir es todo lo anterior, pero además personalizando la historia; escribir es experimentar exactamente la historia que querías vivir. Es como leer, pero a la carta, eligiendo tú no sólamente el menú, sino también los ingredientes. Es crear una historia a tu medida. Pero también implica que hay menos sorpresas porque ya sabes lo que va a pasar; por eso todos los escritores siguen leyendo historias de otras personas.

Joaquín Pérez Iturralde - Imagina que no tienes problemas de dinero para hacerlas, que tienes todo el tiempo del mundo, ¿Cuáles son las asignaturas pendientes?

Laura Gallego - Profesionalmente, ninguna en realidad, aunque me gustaría que mis libros pudiesen estar disponibles en América Latina y en el mercado anglosajón, aunque eso ya no depende de mí. En lo personal, sí tengo alguna cosa pendiente, pero todo llegará :-)


Joaquín Pérez Iturralde- ¿Qué esperas de un lector y qué de un escritor? Esta pregunta nace a raíz de los comentarios sobre la Feria del Libro de Madrid (no lo sabía porque hace menos de dos años que te sigo y no estaba al corriente), me interesó saber qué es lo que esperan los autores de sus lectores y qué esperáis de un autor a tu gusto. ¿Alguna vez te ha defraudado algún escritor en su firma de libros? ¿Qué escritores has seguido con pasión? (¡Además de a Ende!).

Laura Gallego - En realidad, lo único que espero de mis lectores es que disfruten con mis libros, no hay más. De hecho no hay ninguna necesidad de que un autor mantenga con sus lectores más relación que la que se establece cuando leemos un libro. Sin embargo, y ya que sé que a mucha gente le hace ilusión conocerme, intento estar más o menos disponible en la medida de mis posibilidades. A cambio de esto último, lo único que pido es que la gente tenga en cuenta que no soy ninguna superwoman; que tengo cerca de cincuenta mil lectores habituales, aproximadamente, y que yo soy una sola persona y por tanto no puedo atender a todo el mundo uno por uno, aunque me gustaría. Que no piensen en mí como una persona "famosa" sino como una profesional que trata de hacer su trabajo lo mejor que sabe. Y, sobre todo, cuando asisten a un evento, dos cositas: una, un poco de respeto: sigo siendo una persona y no una máquina de estampar firmas ni una esclava obligada a contentar a todo el mundo y a atender a las mínimas peticiones de cientos de personas (y si no lo hago, claro, "es que se le ha subido la fama a la cabeza" ); lo haré lo mejor que pueda de acuerdo con el tiempo disponible, que no suele ser ilimitado. Y dos, un poco de paciencia, porque suele ser mucha gente la que asiste a estos eventos, y yo sigo siendo sólo una (pero el día que consiga clonarme dominaré el mundo, mwajajaja ). Como veis, no espero grandes gestos, y sin embargo por un lado me encuentro con gente que no cumple ese mínimo de educación y respeto y, por otro, con personas que, por el contrario, se esfuerzan muchísimo por demostrarme su admiración, cosa que agradezco y valoro porque es muy bonito veros tan ilusionados (y, además, ¡por una autora de libros! ¡Para que luego digan que los adolescentes no leen!!). Sin embargo, y pese a la ilusión que me hacen estos pequeños grandes gestos, intento mantener un poco las distancias; los lectores crecen y cambian, y cuando pasan los años muchos dejan de leerme, cosa totalmente natural. Por otra parte, he tenido malas experiencias por implicarme demasiado. La gente suele pensar que soy de piedra o que no tengo corazón, o que si me dan una bofetada no la sentiré. Algunos lectores pasan con el tiempo de la admiración fan al desprecio o al odio acérrimo, incluso. He pasado por experiencias de este tipo, de modo que, como nunca sabes de dónde puede venirte la puñalada, intento disfrutar de los buenos momentos pero seguir centrada en lo mío, que es escribir. En cuanto a autores, además de a Ende, de (más) joven tuve mi "fase Tolkien" y luego descubrí a Margaret Weis, y después, a Joan Manuel Gisbert; pero me sucedía lo mismo que ahora, y es que leía (y leo) tanto que un solo autor no me basta, así que iba pasando de un autor a otro y siempre andaba buscando nuevos libros interesantes para leer. De todos modos, antes no era como ahora. Los autores no estaban tan disponibles. No teníamos internet y por tanto no podíamos seguir su trayectora a través de una página web. Yo jamás tuve la oportunidad de encontrame cara a cara con mis autores favoritos, y la primera vez fue a los 22 años, cuando conocí a Joan Manuel Gisbert en la entrega de los premios Barco de Vapor del año 2001. Y para entonces yo era ya también escritora profesional, así que lo saludé como colega además de como fan (aunque no se pudo escapar de la firma y de la foto; de todos modos, aunque tenía montones de libros suyos en casa, sólo le llevé mi favorito, conste ). En realidad crecí pensando que los escritores eran personas inalcanzables a las que nunca conocería, de modo que lo que esperaba de ellos era poder encontrar un nuevo libro suyo cada vez que visitaba una librería. Así, quizá, aprendí a no mezclar lo personal con lo profesional; aprendí que lo que me gustaba de ellos eran sus libros, y que eso no tenía nada que ver con cómo eran como personas. Aún hoy me hace ilusión conocer a los autores de los libros que leo, pero los sigo como lectora y no tanto como fan; no me interesa tanto saber cómo son, qué piensan o qué hacen en su tiempo libre como leer algo nuevo de ellos. Me refiero a que me pueden gustar mucho las obras de un autor y al mismo tiempo no gustarme él nada como persona, y viceversa. Pero sé separar ambas cosas. Imagino que se debe al hecho de que me lee mucha gente joven, pero en el caso de mis lectores, muchos no se conforman únicamente con leer mis libros; quieren conocerme a mí no sólo como profesional, sino también como persona. Y a medida que pasan los años y aumenta mi número de lectores, me resulta más y más difícil responder a esas expectativas, por una simple cuestión de número: sois miles, y yo sigo siendo sólo una. Así que, como decía antes, no espero grandes gestos ni grandes manifestaciones de admiración, no es necesario; pero en el fondo de todo esto volvemos a lo mismo: el primer contacto que tuvimos fue a través de un libro. Y eso es mucho más valioso de lo que tendemos a creer. Por tanto, lo único que deseo es que la gente disfrute con mis libros, que pase una buena experiencia. Todo lo demás es secundario. Pero si se da la circunstancia de que nos encontramos en un evento, pido respeto, paciencia y un poco de compasión: sigo siendo humana y hay un límite para todo el mundo, incluso para el autor más entregado.

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