viernes, 31 de octubre de 2014

Frida Kahlo: la belleza terrible.

A pesar de la penetración cultural e icónica de Frida Kahlo en América Latina y el mundo, muchos sólo saben de ella respecto a su particular estética personal y su procedencia mexicana. Es por eso que Gérard de Cortaze tiene mucho acierto y valor en reflejar con su libro “Frida: la belleza terrible” a la Frida real: una mujer que contra el viento y la marea en que se convirtió su salud y cuerpo logra consagrarse y ser una de las artistas más importantes del siglo XX.

El autor logra transmitir con un estilo muy íntimo y gráfico avatares de la vida de Frida y cómo ella logra narrársela de una manera que le sea soportable para poder continuar. Llena de dramas y caminos erráticos, de seducciones y desgarros, de placeres y traiciones, la relación obsesiva y dedicada con Diego Rivera es el epicentro de la obra.

Las biografías tienen de particular la idea de que nos acerca a los grandes hombres y mujeres de la historia: el lector va a encontrar en esta obra que la gran Frida Kahlo era una persona que sufría y se apasionaba intensidad impactante, pero que no dejaba de rondar en los vórtices de la vida de cualquier ser que pasa por este mundo.  

Esta obra se trata, justamente, de la manera exótica y fuerte en que Frida entendió y mostró su vida. Cómo se desnudó en cada autorretrato cuando, dicen, intentaba de momento lo contrario: pintar a la Frida que imaginaba ser, que no sea hacía realidad.
Los elementos de las pinturas aparecen por doquier en su biografía: las venas, el venado, los abortos, el mono, las miradas, el alma, los vestidos tehuanos, la lucha… todo fresco de Kahlo evoca esos ríos internos de la gran mexicana y es por eso  que su principal talento posó sobre los autorretratos.


martes, 21 de octubre de 2014

La ridícula idea de no volver a verte - Rosa Montero

Hace tres o cuatro años que no escribo por acá. Muchos libros he leído desde entonces pero sin que despierten la pasión en mí como para correr a contarles. Últimamente hay ciertos escritores y, especialmente, ciertas obras que me han deleitado y decidido a retornar por estas aventuras de relatar, recomendar y ser espacio de encuentro.
Una escritora en particular me ha movido mucho durante un tiempo continuado. Era magnética y lograba con ello el reflejo. No la leía, simplemente procuraba ver todas sus entrevistas en la prensa argentina y leer sus notas de prensa gráfica.
Rosa Montero, de quien hablo, tiene una manera directa y sincera de hablar, desde las entrañas. Su sonrisa discreta seguramente reserva las carcajadas para su vida privada y habla con la habilidad del sarcasmo sin la cruedad que éste tiene. Hay algo de sincericidio inconsciente en su manera de contar la mirada íntima que tiene del mundo, de la realidad.
El libro "La ridícula idea de no volver a verte" fue la primera vez que me decidí y la leí. Era lo que esperaba: destellos de su visión por doquier, sin reparos ni sutilezas.Conjuga su historia personal con la de Marie Curie -y los maridos de ambas-, volviéndose relatora de la apasionante y dura vida de una gran mente, a la vez que deja huellas de sus vivencias.
La sucesión de capítulos es una extensión de la famosa frase de William Penn en que la muerte se convierte en un viaje que distancia a dos amigos, quienes no dejan de mirarse en un espejo divino y conversar. Hay cosas que son inmortales y los lazos que unen a las personas que comparten una vida lo son. Rosa lo entendió.