martes, 21 de octubre de 2014

La ridícula idea de no volver a verte - Rosa Montero

Hace tres o cuatro años que no escribo por acá. Muchos libros he leído desde entonces pero sin que despierten la pasión en mí como para correr a contarles. Últimamente hay ciertos escritores y, especialmente, ciertas obras que me han deleitado y decidido a retornar por estas aventuras de relatar, recomendar y ser espacio de encuentro.
Una escritora en particular me ha movido mucho durante un tiempo continuado. Era magnética y lograba con ello el reflejo. No la leía, simplemente procuraba ver todas sus entrevistas en la prensa argentina y leer sus notas de prensa gráfica.
Rosa Montero, de quien hablo, tiene una manera directa y sincera de hablar, desde las entrañas. Su sonrisa discreta seguramente reserva las carcajadas para su vida privada y habla con la habilidad del sarcasmo sin la cruedad que éste tiene. Hay algo de sincericidio inconsciente en su manera de contar la mirada íntima que tiene del mundo, de la realidad.
El libro "La ridícula idea de no volver a verte" fue la primera vez que me decidí y la leí. Era lo que esperaba: destellos de su visión por doquier, sin reparos ni sutilezas.Conjuga su historia personal con la de Marie Curie -y los maridos de ambas-, volviéndose relatora de la apasionante y dura vida de una gran mente, a la vez que deja huellas de sus vivencias.
La sucesión de capítulos es una extensión de la famosa frase de William Penn en que la muerte se convierte en un viaje que distancia a dos amigos, quienes no dejan de mirarse en un espejo divino y conversar. Hay cosas que son inmortales y los lazos que unen a las personas que comparten una vida lo son. Rosa lo entendió.